El Fly 62 acerca un flybridge al agua como nunca antes. Su Beach Cockpit es una popa rediseñada que mira al mar y se abre en una gran zona de solárium sin barreras físicas ni visuales.
Las comidas pueden hacerse mirando al mar, y las zonas de cubierta están pensadas para que varias generaciones compartan el día, ya sea a la sombra, nadando, con un aperitivo o al sol. El exterior es obra de Alberto Mancini y los interiores, de Fabio Fantolino.